El complot frustrado para asesinar a Lionel Messi en el Mundial de futbol 2026

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La Copa del Mundo de 2026 no solo se disputó sobre el césped de los estadios norteamericanos, sino también en las silenciosas y tensas oficinas de la inteligencia internacional. Detrás del espectáculo deportivo que coronó a España como campeona y dejó a Argentina con el subcampeonato, se libró una discreta batalla de seguridad para neutralizar una serie de amenazas extremas que apuntaban de forma directa y brutal contra la vida de Lionel Messi. El FBI y el Centro para la Cooperación Policial Internacional (IPCC) trabajaron para velar por la seguridad de todos los asistentes de la Copa del Mundo.

08/08/2026. El asedio contra el capitán de la Selección Argentina comenzó a registrarse desde la fase de grupos. Previo al encuentro programado entre las selecciones de Argentina y Jordania, una llamada telefónica anónima recibida en el aeropuerto de Dallas desató el pánico de las autoridades. El mensaje era de una gravedad extrema: un individuo alertaba sobre sus intenciones de asaltar el estadio junto a dos acompañantes, armados con un rifle de asalto AR-15 y bombas de fabricación casera. En dicha comunicación, se identificó explícitamente al astro del Inter de Miami como el objetivo primordial a ejecutar.

«Cuatro bombas en mi cuerpo»: Pánico digital en Atlanta

La pesadilla de seguridad escaló en los octavos de final, antes del crucial enfrentamiento entre la albiceleste y Egipto. En las redes sociales, un presunto atacante encendió todas las alarmas de la policía con una declaración explícita y escalofriante: «Voy a entrar en el Atlanta Stadium y voy a volar a Messi con cuatro bombas pegadas en mi cuerpo».

El nivel de alerta máxima se trasladó de inmediato al recinto durante el desarrollo de ese mismo partido. Las fuerzas del orden debieron responder a un reporte de emergencia que indicaba que se habían escondido tres presuntos explosivos en las papeleras del estadio. Tras una intensa e inmediata búsqueda ejecutada con perros rastreadores de explosivos, las agencias de seguridad determinaron que se trataba de una falsa alarma. De acuerdo con las investigaciones policiales, este volumen inusual de amenazas de muerte contra Messi estuvo impulsado por acusaciones infundadas en internet sobre supuestos favoritismos deportivos en el torneo.

Un Mundial bajo asedio: El caso de Cristiano Ronaldo y los árbitros

El detallado informe policial, elaborado en coordinación entre el FBI y el Centro para la Cooperación Policial Internacional (IPCC), reveló que la hostilidad no se limitó únicamente a la figura de Messi. Estrellas mundiales como Kylian Mbappé y Cristiano Ronaldo también figuraron en el radar de las amenazas.

En el caso del delantero portugués, la FIFA alertó al FBI sobre un sospechoso que merodeaba e insistía en obtener información confidencial sobre el hotel de concentración de la selección de Portugal. El individuo fue interceptado y arrestado por la policía de Houston en el interior del propio establecimiento hotelero. En un incidente de menor gravedad en Toronto, otro sujeto fue detenido tras colarse en el ascensor junto a Ronaldo, alegando tras su captura que únicamente pretendía tomarse una fotografía con el jugador.

Incluso el cuerpo arbitral se convirtió en blanco de la violencia extremista. El árbitro central del controvertido Argentina-Egipto, François Letexier, y su asistente del VAR, Willy Delajod, fueron objeto de un feroz ciberacoso. Letexier llegó a recibir más de 6,000 mensajes de odio y amenazas de muerte en su número personal de WhatsApp, obligando a las autoridades de Francia a desplegar escolta y protección policial permanente en las viviendas de ambos colegiados y sus familias.

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El blindaje de una Copa del Mundo libre de sangre

A pesar del dramático panorama de conspiraciones, llamadas de emergencia y hostigamiento cibernético, la impecable y coordinada acción de las agencias de inteligencia impidió que se consumara cualquier agresión física a lo largo de la competición.

La final del torneo contó con un esquema de seguridad sin precedentes, que incluyó un palco blindado con cristales de máxima seguridad destinado a proteger a los líderes políticos y dignatarios presentes, entre ellos Donald Trump, el rey Felipe VI y Pedro Sánchez. Gracias a este escudo policial invisible, el balón pudo seguir rodando hasta el último minuto, garantizando la paz de un torneo que estuvo muy cerca de convertirse en tragedia.

Redacción libre del equipo DHH sobre lectura de goal.com okdiario.com y eltiempo.com

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