La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, arremetió contra la oposición tras el anuncio de un plan unificado para una transición democrática en el país. Sin mencionar directamente el documento, Murillo tildó a sus promotores de «malignos», «esclavos del mal», «indignos» y «fantasmas» que aparecen solo cuando buscan remuneración.

08/18/2026. La vocera del régimen cuestionó la legitimidad de los opositores, afirmando que «ni nicaragüenses son» y que nunca han trabajado por el bienestar del pueblo, calificando la propuesta como una «fantasía mitómana».
El origen de la propuesta: Un frente unido contra la «dictadura dinástica»
Esta violenta reacción gubernamental surge como respuesta a la presentación del documento «Nicaragua: Transición Ordenada desde la Dictadura hacia la Democracia». Por primera vez, diversos sectores de la oposición, desde el exilio, han logrado unificar criterios tras dos meses y medio de trabajo técnico para superar divisiones internas o «yoyismos».
El objetivo central de este plan no es simplemente un cambio de nombres en el poder, sino el desmontaje de las estructuras autoritarias para reconstruir la institucionalidad democrática y republicana. Los proponentes buscan evitar la improvisación ante un eventual colapso del régimen, ofreciendo una hoja de ruta que garantice estabilidad económica, seguridad jurídica y el retorno al Estado de derecho, invocando el espíritu de las víctimas de la rebelión de abril de 2018.
Ejes fundamentales del Plan de Transición
La hoja de ruta propuesta establece una serie de pasos críticos para transformar el sistema político nicaragüense:
- Salida total del régimen: El plan aclara que no contempla la cohabitación con Daniel Ortega ni Rosario Murillo; su salida es la condición previa para activar el mecanismo provisional.
- Junta de Transición Nacional: Se propone un equipo técnico o Junta con facultades ejecutivas y legislativas limitadas, integrada por un máximo de siete personas probas, con una duración improrrogable de 24 meses.
- Asamblea Nacional Constituyente: Elegida por voto popular a los 180 días de iniciada la transición, tendría 60 miembros encargados de redactar una nueva Constitución en un plazo de nueve meses, la cual sería ratificada mediante referéndum.
- Restitución de Derechos y Libertades: Incluye la liberación inmediata de presos políticos, el retorno seguro de exiliados y la devolución de la nacionalidad y bienes a quienes fueron despojados de ellos por la dictadura.
- Justicia y Verdad: Creación de una Comisión de la Verdad y una «Ley contra la Impunidad y Amnistías» para investigar violaciones a los derechos humanos y recuperar activos ilícitos.
- Reforma Institucional Profunda: Reorganización del Poder Judicial, el Consejo Supremo Electoral, la Policía y el Ejército, sometiendo a las fuerzas armadas al poder civil.
- Elecciones Libres: El proceso culminaría con elecciones generales en el mes 22, bajo la nueva Constitución y con observación internacional, entregando el poder al nuevo gobierno en el mes 24.

Un punto relevante es que los miembros de la Junta de Transición y de la Asamblea Constituyente tendrían prohibido postularse a cargos de elección popular en estos primeros comicios libres. Actualmente, esta propuesta ya circula entre gobiernos del hemisferio y personalidades políticas internacionales en busca de respaldo diplomático para asfixiar financieramente al régimen y facilitar este cambio ordenado.
Redacción equipo DHH sobre lectura de medios y ayuda de IA.
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