La ONU enfrenta la sombra nuclear, la geopolítica de la IA y la reconfiguración del orden mundial

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La sede de las Naciones Unidas abre sus puertas esta martes para albergar el mayor encuentro diplomático del planeta en medio de un clima geopolítico marcado por la fragmentación del orden multilateral, la escalada de conflictos activos y el vertiginoso avance de la inteligencia artificial. Bajo el lema oficial “Restablecer la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas, ONU, que cumplen para todos”, la 81.ª sesión de la Asamblea General reúne a 71 jefes de Estado, 45 jefes de Gobierno, 11 vicepresidentes y 50 ministros, en lo que representa la última gran cita diplomática del secretario general saliente, António Guterres.

09/21/2026. La ciudad de Nueva York ha sido desplegada bajo un riguroso operativo de máxima seguridad por parte del NYPD y agencias federales, declarando jornadas de «Gridlock Alert» ante el colapso del tráfico en Manhattan, mientras líderes de las principales potencias y gigantes tecnológicos desembarcan para definir las reglas del juego global.

La agenda presidencial: La presión nuclear de Trump, el giro venezolano y las fricciones en Oriente Medio

El debate general se extenderá del martes 22 al lunes 28 de septiembre, inaugurado tradicionalmente por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, seguido por el mandatario estadounidense Donald Trump, el rey Abdalá II de Jordania y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

El foco inicial de la intervención de Trump estará centrado en frenar las aspiraciones nucleares de Irán, en un contexto en el que las hostilidades cumplen casi siete meses. Como parte de su agenda en Nueva York, el mandatario norteamericano sostendrá encuentros con los líderes del Consejo de Cooperación del Golfo y participará en una sesión sobre la Junta de Paz orientada a la reconstrucción de Gaza. En un movimiento diplomático de alto impacto, Washington otorgó visados bajo estrictas restricciones de movilidad a la delegación iraní encabezada por el presidente Masud Pezeshkian, mientras que denegó el visado al presidente palestino Mahmud Abás, quien se verá obligado a intervenir de forma remota por videoconferencia.

Uno de los eventos más esperados en los pasillos de la ONU es la presencia de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien debutará ante la asamblea el jueves. La mandataria mantendrá un encuentro inédito con Donald Trump, marcando el primer contacto directo a este nivel entre Caracas y Washington en más de una década, a menos de un año de la detención de Nicolás Maduro. Paralelamente, Rodríguez desplegó una intensa agenda financiera en Nueva York reuniéndose con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el titular del BID, Ilan Goldfajn, con el fin de revisar esquemas de cooperación técnica y negociar la reestructuración de una deuda acumulada de unos USD 2.500 millones.

En el plano bilateral, Trump mantendrá reuniones estratégicas con el presidente ucraniano Volódimir Zelenski, el francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Andy Burnham y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi. Además, se prevé la firma de un histórico acuerdo entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia que concederá a Washington el «control permanente» sobre la seguridad de la isla. Tras concluir sus actividades en Nueva York, Trump regresará a Washington para recibir al presidente chino Xi Jinping en una visita de Estado de tres días enfocada en comercio, Taiwán y gobernanza tecnológica.

La revolución de la inteligencia artificial: Entre la inversión social y la alerta existencial

Por primera vez en la historia de la Asamblea General, la inteligencia artificial ha pasado de ser un tema periférico a ocupar el centro de los debates de seguridad nacional e internacional. António Guterres situó a la IA desbocada —junto al cambio climático acelerado y la desigualdad desmedida— como uno de los tres problemas existenciales de la humanidad, advirtiendo sobre el riesgo inminente de una “carrera hacia el abismo” si no se establece una gobernanza coordinada globalmente.

El sector tecnológico ha desembarcado con fuerza en el foro de la diplomacia:

  • Bill Gates y la Cumbre Goalkeepers: El cofundador de Microsoft anunció el compromiso de 1.000 millones de dólares en dos años por parte de su fundación para implementar pilotos de IA enfocados en salud, agricultura y educación en países de bajos ingresos. No obstante, Gates lanzó una severa advertencia sobre la velocidad de adopción de la IA, señalando que la tecnología provocará una “convulsión social, política y económica” al desplazar empleos de nivel básico e intermedio en sectores como el derecho, la medicina, el software y la manufactura antes de que las instituciones puedan adaptarse.
  • Sam Altman ante el Consejo de Seguridad: El CEO de OpenAI comparecerá en persona este miércoles ante una sesión especial del Consejo de Seguridad, convocada por el ministro de Exteriores francés Jean-Noël Barrot, para instar a las potencias a fijar estándares compartidos de seguridad y limitar los riesgos de modelos auto-mejorables.
  • Disidencia y freno de la industria: La comparecencia ocurre tras recientes tensiones en el sector, como la renuncia de investigadores de Anthropic y los llamados de su CEO, Dario Amodei, apoyados por Elon Musk, para desacelerar la carrera del desarrollo tecnológico ante la posibilidad real de perder el control sobre sistemas de Inteligencia Artificial General (IAG).
  • Propuestas de regulación global: La diplomática Ivonne Baki urgió a regular la IA con la misma severidad que el armamento nuclear, alertando que el mundo se encuentra «al borde de una Tercera Guerra Mundial más peligrosa» si Washington y Pekín no colaboran. Asimismo, el Consejo de Presidentes de la Asamblea General (UNCPGA) solicitó formalmente la creación de un observatorio mundial, un sistema de certificación de seguridad y una convención de las Naciones Unidas sobre IAG.

Paralización multilateral, la crisis de impunidad y la disputa por el relevo en la ONU

La 81.ª Asamblea General refleja las profundas grietas estructurales del sistema internacional concebido en 1945.

La erosión de la arquitectura de seguridad y la impunidad sistémica

El diagnóstico expuesto por las autoridades de la ONU evidencia un debilitamiento sin precedentes de las normas multilaterales. El incremento de más de 60 conflictos armados activos en el mundo y la convergencia de las guerras en Europa del Este y Oriente Medio en un teatro interconectado demuestran la parálisis del Consejo de Seguridad debido al uso del veto entre los miembros permanentes. La inobservancia deliberada del derecho internacional por parte de las superpotencias ha sentado un precedente de impunidad generalizada, donde Estados intermedios optan por el unilateralismo y el uso de la fuerza sin temor a represalias institucionales. La carrera armamentista nuclear se ve hoy agravada por el desmantelamiento de tratados bilaterales de control y la integración de algoritmos de decisión autónoma en sistemas de combate.

Puedes leer: Expertos debaten cómo la tecnología podría rebelarse contra los humanos – dehablahispana.com

La sucesión de Guterres y la pugna geopolítica por el liderazgo de 2027

Con el término del mandato de António Guterres el 31 de diciembre de 2026, las conversaciones paralelas en Nueva York están fuertemente condicionadas por la elección del próximo Secretario General. Aunque el proceso formal incluye candidaturas públicas, la decisión final recaerá en el consenso o imposición entre Estados Unidos, China y Rusia en el Consejo de Seguridad.

Entre las principales figuras que disputan el cargo destacan:

  • Rebeca Grynspan (Costa Rica), economista y titular de la UNCTAD, quien encabeza los sondeos informales del Consejo de Seguridad.
  • Carolyn Rodrigues Birkett (Guyana), exministra de Exteriores.
  • Rafael Grossi (Argentina), director general del OIEA.
  • Macky Sall (Senegal), expresidente africano.
  • Ivonne Baki y María Fernanda Espinosa (Ecuador).

El tablero se reconfiguró tras la renuncia explícita de la expresidenta chilena Michelle Bachelet, quien retiró su postulación denunciando el avance de corrientes contrarias al multilateralismo y agradeciendo el respaldo inicial brindado por los mandatarios de Brasil y México.

Viabilidad financiera y la «diplomacia transaccional»

A pesar de que el gobierno estadounidense amortiguó la crisis de liquidez inmediata de la ONU tras desembolsar 827 millones de dólares en cuotas adeudadas, la viabilidad financiera del organismo sigue sujeta a la volatilidad de la política interna de Washington. La administración de Trump exige reformas burocráticas drásticas y recortes presupuestarios como condición para mantener su financiamiento. Frente a este escenario, la ONU se ve forzada a operar en un entorno de diplomacia pragmática y transaccional, donde su valor no radica en su capacidad de imponer la paz, sino en ser el único espacio con legitimidad jurídica capaz de convocar a todas las naciones para negociar las reglas de convivencia global.

Redacción equipo DHH sobre lectura de agencias y medios.

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