Lima se transformó este jueves 4 de junio en el epicentro de un terremoto político que definirá el rumbo del Perú. Con el reloj marcando la cuenta regresiva hacia la segunda vuelta del 7 de junio, los candidatos Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) quemaron sus últimos cartuchos en masivos mítines que reflejaron la profunda polarización de la nación.

06/04/2026.
El fortín naranja y el llamado a la vigilancia
Desde la explanada del estadio Monumental de Ate, Keiko Fujimori cerró su cuarta campaña presidencial rodeada de simpatizantes y acompañada por sus hijas, Kyara y Kaori. En un discurso que apeló a su experiencia adquirida tras tres intentos previos, la lideresa de Fuerza Popular prometió defender la inversión privada, el respeto a la Constitución y la autonomía del Banco Central de Reserva para frenar la inflación.
Sin embargo, el cierre no estuvo exento de tensiones. Mientras Fujimori agradecía la alianza con Rafael López Aliaga —quien instó a sus seguidores a inscribirse como personeros para evitar un presunto «fraude» en las mesas de la serie 900 K—, la barra del club Universitario de Deportes emitió un duro comunicado rechazando el uso de sus instalaciones por parte del fujimorismo, vinculándolo con «crímenes de lesa humanidad y corrupción sistemática».
El «sombrero» se traslada al Campo de Marte
Por su parte, Roberto Sánchez tuvo que mudar su escenario al Campo de Marte en Jesús María, luego de que la Municipalidad de Lima le negara el permiso para utilizar el Centro Histórico. En un ambiente cargado de simbolismo, el candidato de Juntos por el Perú recibió el respaldo de figuras como los excandidatos Ricardo Belmont y George Forsyth, y contó con la sorpresiva presencia del exfiscal José Domingo Pérez, quien proclamó: «Falta poco, presidente Castillo», en alusión al exmandatario detenido.
Sánchez aprovechó el estrado para lanzar un dardo directo a su oponente, exhortando a la «señora del caos» a aceptar los resultados electorales del domingo, sea cual sea la voluntad popular.
Un sistema electoral bajo la lupa internacional
Mientras las calles hervían, las instituciones buscaban proyectar calma. El jefe interino de la ONPE, Bernardo Pachas, declaró que el organismo tiene la «obligación moral y ética» de garantizar el proceso para los más de 27 millones de electores. Para blindar la transparencia, el JNE ha dispuesto 28,000 fiscalizadores, mientras que la Misión de Observación de la OEA, liderada por Víctor Rico, destacó que se han tomado todas las previsiones necesarias para una jornada con garantías.
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Las reglas de juego para el domingo
El Tribunal de Honor del Pacto Ético Electoral ha hecho un llamado desesperado al respeto mutuo para evitar discursos de odio en estas últimas horas. Cabe recordar que el país entrará en un silencio absoluto de propaganda desde la medianoche del viernes, y la «ley seca» comenzará a regir desde las 8:00 a. m. del sábado 6 de junio.
El destino de Palacio de Gobierno está ahora en manos de los ciudadanos, quienes deberán elegir entre dos modelos de país en una contienda que, según aliados de ambos bandos, se encuentra en un empate técnico.
Redaccion equipo DHH.
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