Perú: sin víctimas el terremoto de 7.2 que estremeció el sur y centro (imágenes sensibles)

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El jueves 20 de agosto de 2026, la tierra volvió a sacudirse con violencia en el centro y sur del país. Un potente terremoto de magnitud 7.2, registrado a la 1:00 p. m., tuvo su epicentro en la provincia de Parinacochas, a unos 35 kilómetros al norte de la ciudad de Coracora, en la región de Ayacucho. La onda sísmica se propagó con tanta fuerza que el remezón fue percibido claramente en regiones como Ica, el norte de Arequipa, Abancay, Cusco e incluso con una oscilación suave en la capital, Lima.

08/20/2026. A pesar del pánico generalizado que obligó a miles de personas a ganar las calles, las autoridades de primera respuesta confirmaron que no se registraron víctimas mortales. El ministro de Defensa, Rafael Belaunde, informó de manera preliminar que el evento dejó un saldo de tres personas heridas sin lesiones de gravedad.

El factor clave: la profundidad que amortiguó la catástrofe

¿Cómo un sismo de tal magnitud no provocó un desastre mayor en las localidades cercanas al epicentro? La respuesta está bajo el subsuelo. El presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, y el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Luis Vásquez Guerrero, coincidieron en que la gran profundidad del sismo (108 kilómetros) impidió un impacto devastador en la superficie.

Tavera explicó que al ser un evento de profundidad intermedia, el radio de percepción se agranda considerablemente, pero la energía destructiva se disipa antes de golpear con severidad la corteza terrestre.

Este sismo guarda una coincidencia geográfica exacta con el fuerte temblor de magnitud 6.6 (6.8 Mw) del 24 de agosto de 2014, el cual se originó en la misma coordenada y exactamente a la misma profundidad de 108 kilómetros. Los científicos del IGP señalan que estos terremotos continentales no solo ocurren por el choque habitual entre las placas de Nazca y Sudamericana, sino por la deformación interna de la propia placa oceánica cuando ya se encuentra introducida debajo de la cordillera de los Andes.

Casas dañadas, cortes de luz y un hospital afectado

Pese a no lamentar muertes, el sismo dejó cicatrices materiales en varias provincias. En la ciudad de Puquio, provincia de Lucanas, se reportaron al menos ocho viviendas dañadas.

El reporte oficial consolidado por el Ministerio de Defensa detalló la afectación de 22 viviendas, 6 colegios y 12 postas médicas en distintas localidades de la zona de impacto. Asimismo, en Cusco se registraron rajaduras de paredes e inmuebles con vidrios rotos, además de daños estructurales en el hospital regional de la ciudad.

En la costa, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) reportó que el movimiento causó el colapso de la red eléctrica en la provincia de Nazca (Ica), dejando sin energía a cerca de 6,000 usuarios. Por su parte, la Marina de Guerra del Perú descartó cualquier alerta de tsunami en el litoral de inmediato.

La tensión de la jornada se reavivó a las 4:30 p. m., cuando una réplica de magnitud 4.2 volvió a sacudir Coracora, registrándose también a 108 kilómetros de profundidad con una intensidad de III en la escala técnica.

Llamado de emergencia y respuesta política

El sismo también desnudó las carencias históricas de la región. El alcalde de Parinacochas, Yony Reyes Anampa, hizo un llamado directo a la presidenta Keiko Fujimori Higuchi para que el Gobierno central atienda las deudas sociales del sur de Ayacucho.

«Sea el motivo ahora para mirar carreteras abandonadas, instituciones educativas sin construir, no hay canales de irrigación, no hay desagüe», denunció Reyes, remarcando que Coracora recibió su bicentenario sin acceso completo a servicios básicos.

Ante la emergencia, el primer ministro Luis Galarreta anunció ante el Parlamento que se dispuso el viaje inmediato del ministro de Vivienda, Mauricio Arnillas González, para supervisar en el terreno las labores de ayuda y reconstrucción.

¿Se evitó un megaterremoto en la costa?

El IGP salió al paso de las dudas de la población y aclaró que este sismo en Ayacucho no libera la energía acumulada frente a las playas peruanas. Hernando Tavera advirtió que el sismo continental se debió a un proceso interno a gran profundidad, mientras que el riesgo latente de un megasismo costero obedece al constante roce de acoplamiento de placas en el océano. «Son procesos completamente diferentes», concluyó el científico.

Redacción equipo DHH con ayuda de IA.

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