Trump a María Corina Machado: «Es maravillosa» y contradice la retórica contra la líder opositora 

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El presidente Donald Trump ha salido al paso de los rumores de una ruptura con la líder opositora venezolana María Corina Machado. A bordo del Air Force One, de regreso de la cumbre de la OTAN, Trump rompió el silencio con una defensa pública tajante: “No, para nada. ¿Cómo le voy a decir eso?”, respondió al ser cuestionado sobre si había impedido el regreso de Machado a Venezuela tras los devastadores terremotos.

07/08/2026. El mandatario no escatimó en elogios, calificándola como una “persona maravillosa” y “fantástica”, reforzando su vínculo personal al recordar que ella le entregó la medalla del Premio Nobel de la Paz. “¿Cómo puede caerme mal?”, sentenció, negando haber dado orden alguna para vetar su retorno.

Sin embargo, tras esta fachada de cordialidad diplomática, se esconde un laberinto de intrigas, filtraciones interesadas y una administración que parece marchar en dos direcciones opuestas.

Una diplomacia de espejismos y fuentes anónimas

La relación entre Trump y Machado se ha convertido en el epicentro de una «guerra de narrativas» donde la verdad es la primera víctima. Lo que resulta alarmante es que la política exterior de la mayor potencia del mundo hacia Venezuela parece estar siendo dictada —o al menos comunicada— a través de un «periodismo de proyección» basado exclusivamente en supuestos y fuentes anónimas.

Por un lado, el portal Semafor dibuja a un Trump de «paciencia estratégica», alguien que apoya a Machado pero que busca evitar que todo «vuele por los aires de la noche a la mañana». Esta versión, alimentada por «personas familiarizadas con la situación», intenta presentar a un Trump pragmático que prefiere la estabilidad institucional.

En el extremo opuesto, figuras de la derecha conservadora como Javier Negre pintan un panorama mucho más sombrío: un Trump «enfurecido» con Machado, a quien vería como una figura que promueve el caos y entorpece un plan de transición ya pactado que incluiría convivir con figuras del régimen actual, como Delcy Rodríguez, por al menos dos años.

La política de Donald Trump

El nudo de esta crisis reside en las propias posiciones encontradas de Trump. Mientras su retórica pública es de apoyo total a la democratización y a figuras como Machado, su administración parece estar practicando una «Realpolitik» cruda y mercantilista.

  1. La contradicción del Nobel vs. el Petróleo: Trump elogia a Machado por el prestigio que le otorga el Nobel, pero en la práctica, su gobierno ha mostrado una creciente aprobación hacia Delcy Rodríguez. ¿La razón? Rodríguez ha cedido ante las exigencias de Washington en acuerdos comerciales, mineros y, sobre todo, petroleros. Para Trump, la democratización ha pasado a un segundo plano frente a la necesidad de convertir a Venezuela en un aliado económico que garantice materias primas y debilite la influencia china.
  2. El veto invisible: Aunque Trump niega haber bloqueado a Machado, los hechos sugieren lo contrario. Se reportó que un jet privado que transportaba a la líder hacia Curazao fue obligado a abortar la misión sobre Carolina del Norte por órdenes directas de Washington, bajo la excusa de no complicar las labores de ayuda tras el terremoto. Aquí, el Departamento de Estado parece actuar como un filtro que contradice los elogios presidenciales, calificando los intentos de Machado como “oportunismo político grotesco”.

Puedes leer: Perú: Pdta. electa se solidariza con Venezuela a través de María Corina Machado – dehablahispana.com

Washington: Una casa dividida

Esta bicefalia política no esta clara. Mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene una línea de comprensión hacia el deseo de Machado de regresar —posiblemente con la mirada puesta en su propia base electoral para 2028—, otros sectores de la Casa Blanca temen que su presencia desestabilice la frágil interlocución con Delcy Rodríguez.

En conclusión, la situación de María Corina Machado no es solo una lucha contra el régimen de Caracas, sino una batalla por su supervivencia política en Washington. Está atrapada entre un Trump que la alaba en los micrófonos para mantener su imagen de defensor de la libertad, y una administración que, en las sombras de los pasillos del poder, parece haber decidido que el petróleo y la estabilidad pesan más que los principios democráticos que Machado representa. Todo lo que sabemos proviene de «fuentes anónimas», lo que deja una pregunta inquietante en el aire: ¿quién está realmente al mando de la política venezolana en la Casa Blanca?

Redacción equipo DHH.

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