El hombre detrás de Messi: «Desde el sueño de Rosario, Jorge siempre estuvo allí»

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El deceso del padre de Messi se produjo a las 2 de este sábado. Jorge Messi no fue simplemente el padre de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos; fue una de las personas que ayudó a que aquel niño de Rosario pudiera llegar a Barcelona y convertirse en Lionel Messi.

08/08/2026. Antes de los Balones de Oro, antes de las noches mágicas en el Camp Nou, antes de los títulos con Barcelona y de la Copa del Mundo conquistada con Argentina, hubo un niño de Rosario que soñaba con jugar al fútbol y un padre dispuesto a hacer todo lo necesario para que ese sueño no terminara antes de comenzar.

Ese padre era Jorge Horacio Messi.

Jorge Messi falleció a los 68 años en Rosario, Argentina, después de atravesar durante meses un delicado cuadro de salud. Su muerte fue confirmada este sábado por diversos medios y representa una pérdida especialmente significativa para Lionel Messi, pero también para la historia del fútbol, porque detrás de la trayectoria extraordinaria del astro argentino estuvo durante décadas la figura de su padre.

Jorge no fue solamente el padre de Lionel. Fue su acompañante en los primeros pasos, su representante durante buena parte de su carrera, su negociador y, sobre todo, uno de los hombres que más creyó en aquel pequeño futbolista cuando todavía nadie podía imaginar que terminaría convirtiéndose en una leyenda.

El comienzo de todo: un niño diferente en Rosario

Lionel Andrés Messi comenzó a jugar al fútbol siendo apenas un niño en Rosario. En 1994 llegó a las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys, donde rápidamente empezó a llamar la atención por una habilidad extraordinaria para manejar la pelota.

Pero había un problema.

Messi tenía una deficiencia de la hormona de crecimiento y necesitaba un tratamiento costoso. Para una familia de clase trabajadora, asumir aquellos gastos representaba un esfuerzo enorme.

Jorge fue entonces mucho más que un espectador del talento de su hijo. Buscó alternativas para financiar el tratamiento y consiguió inicialmente ayuda de empleadores y empresas locales, mientras intentaba mantener abierta la posibilidad de que Lionel pudiera continuar desarrollándose como futbolista.

El fútbol podía esperar. La salud de su hijo, no.

Y aquella lucha familiar terminaría llevando a los Messi a tomar una decisión que cambiaría para siempre la historia del deporte.

El viaje que cambió la historia

En el año 2000, cuando Lionel tenía apenas 13 años, Jorge viajó con él a España para intentar conseguir una oportunidad en el Barcelona.

Era un viaje cargado de incertidumbre.

Messi todavía era un adolescente. Su futuro profesional no estaba garantizado y Barcelona tampoco había decidido todavía asumir completamente el compromiso económico que implicaba su incorporación y su tratamiento.

Pero Jorge permaneció allí.

El 17 de septiembre de 2000, padre e hijo llegaron a Barcelona para comenzar aquella aventura europea. Messi realizó pruebas en las categorías inferiores y convenció rápidamente a quienes lo observaron.

Después llegó uno de los episodios más famosos de la historia del fútbol: la llamada «servilleta».

Ante la incertidumbre sobre si Barcelona finalmente se comprometería con el joven argentino, Carles Rexach, entonces responsable deportivo del club, dejó por escrito en una servilleta su compromiso de fichar a Messi.

Pero detrás de aquella escena aparentemente anecdótica había algo mucho más importante: la insistencia de Jorge Messi.

Jorge quería certezas. Su hijo había cruzado el Atlántico, la familia había asumido enormes sacrificios y necesitaba saber si Barcelona realmente apostaría por aquel muchacho. ESPN reconstruyó años después cómo la presión de Jorge fue uno de los elementos que ayudaron a acelerar aquella decisión.

La servilleta se convirtió en una leyenda.

Pero la verdadera historia estaba detrás de ella: un padre que no estaba dispuesto a regresar a Argentina sin una respuesta para su hijo.

El padre que se quedó en Barcelona

La decisión tuvo un enorme costo familiar.

Mientras parte de la familia permanecía en Rosario, Jorge acompañó a Lionel durante aquella etapa decisiva en España. El adolescente tuvo que adaptarse a otro país, otra cultura, otro idioma y una nueva vida lejos de su hogar.

Jorge estuvo allí.

No solamente para observar los entrenamientos.

También para resolver los problemas, negociar, proteger a su hijo y ayudarlo a atravesar una transición que para cualquier adolescente habría sido complicada.

Con el tiempo, Jorge se convirtió además en representante de Lionel y asumió buena parte de la gestión de sus asuntos profesionales y económicos.

Mientras Lionel hablaba con los pies dentro de la cancha, Jorge negociaba fuera de ella.

El hombre detrás de la carrera

A medida que Messi comenzó a crecer dentro de La Masia, aquella relación entre padre e hijo adquirió una nueva dimensión.

Lionel se transformó en una estrella mundial.

Jorge permaneció detrás.

Participó en negociaciones contractuales, derechos de imagen, cuestiones empresariales y decisiones relacionadas con la carrera de su hijo. Su influencia se extendió durante los años de Barcelona y posteriormente a las distintas etapas profesionales de Lionel.

Sin embargo, quienes lo conocieron también describieron a Jorge como un hombre de perfil relativamente bajo, mucho más cómodo lejos de los focos que frente a las cámaras.

Su mayor orgullo, según una declaración atribuida a él en un libro sobre la familia Messi, no estaba exclusivamente en los éxitos deportivos de Lionel, sino en la persona que había llegado a ser.

Y esa diferencia resulta importante.

Porque Jorge no estaba acompañando solamente al futbolista.

Estaba acompañando a su hijo.

De aquel niño de Rosario al campeón del mundo

La carrera de Lionel Messi terminó superando cualquier expectativa.

Barcelona.

La selección argentina.

Balones de Oro.

Champions League.

Récords.

Títulos.

Y finalmente, la Copa del Mundo.

Jorge estuvo vinculado a buena parte de ese recorrido.

Fue testigo de cómo aquel niño al que había acompañado a Europa se convirtió en uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos.

Pero el Mundial de 2026 tuvo un componente particularmente doloroso.

Durante la Copa del Mundo, la salud de Jorge ya era motivo de preocupación. En junio, la familia Messi tuvo que salir públicamente a desmentir rumores sobre su supuesto fallecimiento y confirmó que Jorge se encontraba bajo seguimiento médico. La familia también pidió respeto y privacidad ante las versiones que circulaban sobre su estado.

Lionel, después del partido de Argentina contra Argelia, habló de unos días «difíciles» y «complicados» por una situación personal ajena al fútbol.

Ahora, aquellas palabras adquieren una dimensión diferente.

La última gran batalla de un padre

El fútbol suele mostrar a Messi como un hombre prácticamente indestructible.

El jugador capaz de decidir partidos.

El capitán.

El campeón.

El hombre que durante décadas pareció capaz de soportar cualquier presión.

Pero detrás de esa imagen existe una persona.

Un hijo.

Y en los últimos meses, Lionel tuvo que vivir una de las situaciones más difíciles de su vida mientras continuaba representando a Argentina en una Copa del Mundo.

La enfermedad de Jorge convirtió aquel torneo en algo diferente.

Mientras millones observaban a Messi intentando conquistar una nueva página de su carrera, él llevaba consigo una preocupación familiar que no tenía nada que ver con el fútbol.

Ahora, con la muerte de Jorge, aquella dimensión personal adquiere todavía mayor peso.

El legado que no aparece en las estadísticas

Cuando se recuerde la carrera de Lionel Messi, las estadísticas ocuparán páginas enteras. Pero ninguna cifra podrá explicar completamente el papel que tuvo Jorge Messi. Porque hay carreras que comienzan con un gol.

La de Messi comenzó mucho antes. Comenzó con un padre que llevó a su hijo a entrenar.

Con un tratamiento médico que había que pagar.

Con viajes.

Con sacrificios.

Con dudas.

Con una familia que tuvo que aceptar la posibilidad de separarse para darle una oportunidad.

Con un viaje a Barcelona cuando Lionel tenía 13 años.

Con un padre que exigió respuestas cuando el futuro de su hijo estaba en juego.

Y con una decisión que terminó cambiando la historia del fútbol.

Jorge Messi ayudó a abrir la puerta.

Después, Lionel Messi hizo el resto.

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Hoy el fútbol guarda silencio

La noticia de la muerte de Jorge Messi provocó rápidamente reacciones en el mundo del fútbol. Newell’s Old Boys, club en el que Lionel comenzó su formación, y diferentes instituciones del fútbol argentino e internacional expresaron sus condolencias a la familia. También se conocieron mensajes de pesar desde España y de entidades vinculadas a la extraordinaria carrera de Lionel.

Pero probablemente ningún homenaje pueda resumir mejor su importancia que la historia de su propio hijo.

Porque antes de ser Messi, el mejor futbolista para millones de personas, Lionel fue simplemente Leo.

El niño de Rosario.

El hijo de Jorge y Celia.

El muchacho que necesitaba que alguien creyera en él.

Y Jorge creyó.

Lo acompañó cuando era pequeño.

Lo acompañó cuando cruzó el océano.

Lo acompañó cuando llegó a Barcelona.

Lo acompañó cuando comenzaron los grandes contratos y las grandes responsabilidades.

Y durante años estuvo a su lado mientras el mundo descubría al futbolista que él había conocido desde niño.

Ahora ese camino continúa sin Jorge.

Pero cada vez que Lionel Messi vuelva a tocar una pelota, cada vez que un niño de Rosario sueñe con llegar lejos y cada vez que se recuerde aquella historia extraordinaria de un adolescente que cruzó el Atlántico para perseguir un sueño, habrá una parte de Jorge Messi en ella.

Porque algunos padres acompañan a sus hijos hasta la puerta de un estadio.

Jorge Messi acompañó a su hijo hasta la puerta de la historia.

Redacción equipo DHH.

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