América Latina y el Caribe presentan un balance agridulce al cierre de 2025. Aunque la región logró una reducción general del 5% en su tasa de homicidios respecto al año anterior, la violencia no ha dado tregua de manera uniforme, dejando un rastro de récords históricos tanto de paz como de sangre.

04/21/2026.
El balance en cifras: Luces y sombras regionales
Durante el 2025, al menos 108,838 personas perdieron la vida de forma violenta en la región, lo que sitúa la tasa media de homicidios en 17.6 por cada 100,000 habitantes. Si bien este descenso global es alentador, las dinámicas internas de cada país revelan una realidad fracturada por las economías criminales y las estrategias de seguridad pública.
Ecuador y Haití: El epicentro de la tragedia
El dato más alarmante del informe proviene de Ecuador, donde la violencia alcanzó niveles nunca antes vistos. Con un incremento del 31.2%, el país registró una tasa récord de 50.9 homicidios por cada 100,000 personas. La ofensiva militar del gobierno de Daniel Noboa, que incluyó la captura de líderes de alto perfil como alias «Fito» de Los Choneros, parece haber tenido un efecto bumerán, desatando feroces enfrentamientos territoriales con rivales como Los Lobos y masacres carcelarias que cobraron decenas de vidas.
Por su parte, Haití se consolidó como el país más violento de la región con una tasa de 68 homicidios por cada 100,000 habitantes. La expansión de las pandillas fuera de la capital y la debilidad de la misión internacional de paz han sumido al país en una crisis humanitaria y de seguridad sin precedentes, donde incluso se sospecha que muchas muertes no han sido reportadas debido al control territorial criminal.
Los «milagros» bajo la lupa: El Salvador y el Caribe
En el otro extremo del espectro, El Salvador rompió su propio récord con la tasa de homicidios más baja de su historia: 1.3 por cada 100,000 habitantes. No obstante, el reporte advierte sobre una profunda falta de transparencia, señalando que el gobierno de Nayib Bukele excluye de sus estadísticas las muertes en prisiones, los enfrentamientos con la policía y el hallazgo de fosas clandestinas.
El Caribe también mostró mejoras drásticas:
- San Cristóbal y Nieves logró una reducción histórica del 77.1% gracias a un enfoque de salud pública contra el crimen.
- Jamaica registró su cifra de víctimas más baja en 31 años, reduciendo su tasa de homicidios en un 40.8% tras implementar zonas de operaciones especiales.
- Trinidad y Tobago vio caer sus muertes en un 40.9%, atribuido en gran medida a la implementación de estados de emergencia.

Los gigantes en transición: México y Brasil
En los países con mayor población, la tendencia fue a la baja, aunque con matices importantes:
- México reportó una caída del 19.8% en los asesinatos (20,677 víctimas), pero enfrenta cuestionamientos sobre la manipulación de datos, donde las autoridades podrían estar enmascarando homicidios bajo la figura de desapariciones forzadas en estados como Sinaloa.
- Brasil continuó su descenso sostenido desde 2019 con una reducción del 8.5%. El informe sugiere que este fenómeno se debe en parte al traslado de la actividad criminal hacia el cibercrimen, que genera menos violencia física, aunque persisten conflictos letales entre el Comando Vermelho y el PCC en el norte del país.
El estancamiento y la opacidad
Países como Colombia mantuvieron cifras estables (tasa de 25.8), pero con un aumento preocupante de los choques armados territoriales por el control de rutas de narcotráfico y minería ilegal. Mientras tanto, naciones bajo regímenes autoritarios como Venezuela y Nicaragua se han convertido en «agujeros negros» informativos, sin datos oficiales fiables ni acceso para organizaciones independientes.
El balance de 2025 deja una lección clara: mientras las economías criminales sigan mutando hacia la extorsión, el tráfico de oro y el mercado de cocaína líquida, las estrategias basadas puramente en la fuerza militar podrían estar conteniendo los números en la superficie, pero sin erradicar las raíces de la violencia en el continente.
Redacción Tony Romero para DHH con ayuda de IA.
Más historias
El fenómeno del «Niño Godzilla»: América Latina y el Caribe deben prepararse
Nuevas restricciones de visas en EE.UU. impactan a América Latina y el Caribe
Latinoamérica avanza de forma desigual frente a la eutanasia