En una votación relámpago que reconfigura las reglas de trabajo en Brasil, el Senado Federal aprobó en dos turnos la «Proposta de Emenda à Constituição (PEC)» que pone fin a la tradicional escala de trabajo de seis días por uno de descanso (6×1). Con una aplastante mayoría de 75 votos a favor y solo 1 en contra, el Congreso respaldó la transición hacia un modelo estándar de cinco días trabajados por dos de descanso (5×2), reduciendo el límite semanal de 44 a 40 horas sin ninguna disminución salarial.

10/14/2026. El trámite se logró mediante un requerimiento de calendario especial coordinado por la bancada del gobierno, lo que permitió acortar los plazos reglamentarios y completar ambos turnos de votación en una sola tarde. Con el texto validado sin modificaciones respecto a lo aprobado en la Cámara de Diputados, la enmienda queda lista para su promulgación.
La implementación de la nueva jornada será gradual: 60 días después de la promulgación, el techo semanal caerá de 44 a 42 horas; 12 meses más tarde, se consolidará definitivamente en 40 horas. El único legislador que votó en contra de la propuesta fue el senador y ex vicepresidente Hamilton Mourão.
¿Tiene relación esta decisión con la segunda vuelta electoral?
La respuesta es rotundamente sí. Toda la articulación legislativa y la urgencia de la votación estuvieron condicionadas por el calendario electoral de la segunda vuelta presidencial:
- Bandera central del oficialismo: La abolición del esquema 6×1 fue adoptada como uno de los principales trunfos y promesas de campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para movilizar el voto de la clase trabajadora a solo 11 días de acudir a las urnas. El gobierno presionó para apurar la votación e impidió cualquier modificación al texto para evitar que regresara a la Cámara Baja.
- Repliegue táctico de la oposición: El candidato opositor, el senador Flávio Bolsonaro, junto con las bancadas del PL y el PP, cambiaron su postura crítica de meses e instruyeron votar a favor de la medida. En los pasillos del Senado, los legisladores reconocieron abiertamente que rechazar o trabar un proyecto con inmenso apoyo popular a pocos días de la votación resultaría políticamente ruinoso para la candidatura de Flávio.
- Apoyo con reservas hacia el futuro: A pesar de alinearse con el voto afirmativo, Flávio Bolsonaro reiteró su respaldo a esquemas de flexibilidad laboral y su equipo ya evalúa medidas para amortiguar el costo empresarial, contemplando incluso impulsar en 2027 una propuesta alternativa basada en el pago por hora trabajada.
- Malestar por el uso electoral: El matiz político del debate quedó plasmado en el propio recinto cuando el senador Vanderlan Cardoso, aunque votó a favor, lamentó que la iniciativa se utilizara como pieza de propaganda electoral, pidiendo que la Cámara votara «pensando en el trabajador y no en la próxima elección».
Redacción equipo DHH.
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