Costa Rica era la Suiza centroamericana; ahora inaugura una cárcel copia de Bukele

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La presidenta Laura Fernández estrena el CACCO, una prisión calcada del CECOT salvadoreño, mientras el país que presumía de paz lidia con una violencia que ya no puede esconder.

10/14/2026. Durante décadas, Costa Rica vendió al mundo una imagen: la del país sin ejército, de playas y selvas, donde la violencia parecía un problema de los vecinos. Hoy esa postal incluye una cárcel diseñada para aislar a los criminales más peligrosos del país.

La mandataria Laura Fernández anunció la inauguración del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), su proyecto estrella, inspirado en el modelo de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele.

Una idea que viene de la era Chaves

El proyecto no nació con Fernández. En 2025, el entonces presidente Rodrigo Chaves recorrió los pasillos del CECOT en El Salvador y manifestó su interés en traer ese modelo a su país. La obra arrancó formalmente en enero, y Chaves y Bukele colocaron juntos la primera piedra en una ceremonia oficial.

En ese acto, el mandatario salvadoreño no escatimó en contundencia. Aseguró que todo lo hecho en el CECOT se replicaría en su versión costarricense. Según se informó entonces, el complejo, ubicado cerca de San José, está pensado para albergar a unos 5.100 reclusos.

Por qué ahora

El contexto explica la urgencia política. Costa Rica ha visto crecer de forma sostenida los homicidios en los últimos años, con cifras históricas cercanas a los 900 asesinatos anuales, muchos ligados al narcotráfico y a disputas territoriales entre bandas. Según datos oficiales, alrededor del 70 % de esos crímenes tiene vínculos con el narcotráfico. La tasa de homicidios llegó a 16,7 por cada 100.000 habitantes en 2025, y el análisis de Semafor apunta a que se ha triplicado desde comienzos de siglo.

Ese deterioro alimentó un clima electoral dominado por la mano dura. La campaña previa a las presidenciales del 1 de febrero estuvo marcada por la crisis de seguridad, y Fernández llegó al poder con una promesa que repitió en público: que su pulso no temblaría a la hora de enfrentar a las pandillas.

Puedes leer: El Salvador: Bukele anuncia plan para liberar la mitad de los presos – dehablahispana.com

«Sí a la cárcel, no al modelo completo»

Aunque el parecido con El Salvador es evidente, el gobierno insiste en marcar distancias. Fernández sostiene que su estrategia consiste en aislar a los cabecillas desde prisión, reforzar los operativos policiales y aplicar estados de excepción focalizados, y repite que Costa Rica no copiará las detenciones masivas ni la suspensión generalizada de derechos que caracterizan al esquema de Bukele.

Esa frontera será el verdadero examen. El modelo salvadoreño redujo drásticamente la criminalidad, pero cargó con severas denuncias de violaciones de derechos humanos y detenciones masivas bajo un régimen de excepción. Costa Rica deberá demostrar que puede endurecer su política criminal sin renunciar a las garantías que durante décadas la distinguieron en la región.

El caso costarricense no es aislado. Semafor señala que, ante el aumento de la violencia por el auge de la producción de cocaína, países como Chile y Ecuador también han prometido imitar el enfoque salvadoreño. Lo llamativo del caso costarricense es el punto de partida: ya no se trata de una nación acostumbrada a la inseguridad, sino de la que más orgullo tenía de haberse librado de ella.

Redacción equipo DHH sobre lectura de agencias.

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