El candidato presidencial de Colombia Abelardo de la Espriella anunció que ha decidido limitar sus apariciones públicas y reforzar drásticamente sus medidas de seguridad. El líder político justificó esta medida alegando que, ante la imposibilidad de derrotarlo en las urnas, sus opositores consideran que la única forma de detener su ascenso es acabando con su vida.

06/08/2026. «No les voy a dar papaya por responsabilidad con mi familia y con mi país; me voy a cuidar más», sentenció De la Espriella, enfatizando que su triunfo político ya está asegurado y que esta nueva estrategia de comunicación directa busca proteger la integridad de su proyecto.
Victoria histórica y reacción de los mercados
Durante su intervención, De la Espriella agradeció a los 10,366,143 colombianos que le otorgaron el primer lugar en la primera vuelta presidencial. El candidato calificó este resultado como la derrota total de los políticos de siempre y el fin del «tardío siglo XX» de la politiquería, dando inicio a lo que denomina la «era del tigre».
Según el aspirante, su victoria tuvo un impacto inmediato y positivo en la economía nacional. Afirmó que las tasas de interés de la deuda pública cayeron estrepitosamente, lo que supuestamente le ahorró al país cerca de 16 billones de pesos gracias a la confianza que genera un líder con determinación.
Denuncias contra Petro y Cepeda: El «plan de desestabilización»
El núcleo de su discurso se centró en denunciar lo que llamó una estrategia de Gustavo Petro e Iván Cepeda para desconocer los resultados electorales. De la Espriella afirmó tener informes de inteligencia que confirman planes para atentar contra él, vinculando a Cepeda con los responsables del asesinato de Miguel Uribe hace un año.
Una de las acusaciones más graves fue la supuesta intención de Iván Cepeda de fraguarse un «autoatentado» para culpar a la campaña del «tigre» y allanar el camino a grupos criminales. Asimismo, denunció que la oposición está utilizando la «combinación de todas las formas de lucha», incluyendo la agitación de la «primera línea» y la declaración de paros en universidades, como la Universidad del Valle, para preparar una sublevación.
Corrupción regional y el radar de los Estados Unidos
El candidato no escatimó en señalar irregularidades en regiones específicas. Denunció votaciones atípicas del 100% a favor de sus opositores en mesas controladas por el «narcoterrorismo» en Nariño, Cauca y Chocó. En el Caribe, lamentó que la compra de votos impidiera su victoria en primera vuelta y advirtió que el gobierno de los Estados Unidos, a través del subsecretario Landau y el programa «Quitavisas», ya tiene puestos los ojos sobre una lista de políticos locales.
Entre los nombres mencionados por el candidato para ser vigilados se encuentran: Carlos Caicedo, Patricia Caicedo, Eduardo Pulgar, Euclides Torres, Musa Besaile, y varios miembros de los clanes Calle y otros líderes políticos del norte del país.
Desmentidos y desafíos de debate
De la Espriella también aprovechó para desmentir lo que calificó como una «andatada de mentiras» en redes sociales, donde se le acusa de querer acabar con el salario mínimo o de ser misógino. Calificó a Iván Cepeda de «cobarde» y «mentiroso» por difundir panfletos falsos que usan el logo de su movimiento para amenazar a maestros.
Sobre los debates presidenciales, el candidato recordó que ha retado a Cepeda en múltiples ocasiones sin éxito. Aseguró que la oposición se acobardó cuando se fijaron fechas y que intentan imponer reglas como si se tratara de una «negociación de bandidos».
Llamado a Cali y a la fuerza pública
Dirigiéndose específicamente a los habitantes de Cali, De la Espriella advirtió sobre un plan para infundir miedo y desestabilizar la ciudad con un nuevo estallido social. Pidió al pueblo caleño rebelarse contra el caos y prometió a los jóvenes que, bajo su gobierno, no serán perseguidos sino protagonistas del cambio.
Finalmente, envió un mensaje contundente a la fuerza pública: «Ninguna orden contraria a la democracia se debe obedecer». Se comprometió a que cualquier uniformado que sea removido de su cargo por cumplir con su deber constitucional bajo el actual gobierno, será restituido el mismo 7 de agosto.
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Cierre de campaña en la «Ciudad Milagro»
La cruzada del «tigre» concluirá el próximo domingo en Buga, donde el candidato realizará un acto de plaza pública ante el Señor de los Milagros. De la Espriella calificó esta contienda como una «batalla espiritual en contra del mal» y pidió a sus seguidores trabajar con humildad para ganar la segunda vuelta por más de 2 millones de votos, consolidando así lo que él llama la «liberación nacional».
Redacción equipo DHH.
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