Delcy Rodríguez se leyó a Rochau y entendió la supervivencia «politik» a cualquier costo

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En el complejo tablero de la política venezolana, pocos personajes encarnan una transformación tan radical y, a la vez, tan calculada como Delcy Eloína Rodríguez Gómez. Tras la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses en enero de 2026, Rodríguez asumió la presidencia encargada de Venezuela, marcando el inicio de una era donde la retórica del «socialismo del siglo XXI» ha comenzado a ceder ante las frías exigencias de la supervivencia política. Lo que para muchos parece una contradicción —una dirigente formada en la izquierda radical negociando con el «imperio» capitalista— es, bajo una lente geopolítica, la aplicación pura de la doctrina de la Realpolitik.

Imagen diseñada con ayuda de IA

07/29/2026. Durante décadas, Delcy Rodríguez fue el rostro de un chavismo beligerante contra Washington. Sin embargo, su actual disposición a entenderse con el capitalismo de Estados Unidos y la administración de Donald Trump no es fruto del azar ni de la improvisación. Rodríguez no es una advenediza en los pasillos del poder; posee una sólida formación académica que incluye una maestría en política social en la Universidad de Birkbeck, en Londres, además de estudios en Francia y su título de abogada por la Universidad Central de Venezuela.

Esta preparación le permite entender que, en el escenario actual, la ideología es un lujo que su gobierno no puede permitirse si desea conservar el mando. Rodríguez está orquestando «cambios forzados» que incluyen tutelar la venta del petróleo venezolano bajo condiciones impuestas por Washington. Esta aparente capitulación ideológica es, en realidad, un giro pragmático: el objetivo ya no es una ruptura sistémica, sino una «estabilización funcional» que le permita navegar la tormenta sin perder el control del Estado.

Los cimientos de la Realpolitik: De Rochau a Caracas

Para comprender la conducta de Rodríguez, es imperativo recurrir a la doctrina de August Ludwig von Rochau, quien en 1853 acuñó el término Realpolitik en su obra Grundsätze der Realpolitik. Rochau, un liberal que abandonó sus ideales tras el fracaso de las revoluciones de 1848, sostenía que «el Estado se sostiene por la interacción de fuerzas políticas y sociales, y que el poder real es la ley dominante en la vida política».

Para Rodríguez, la Realpolitik significa reconocer que la ley del más fuerte es un factor determinante. Al negociar con EE.UU., ella aplica el principio de Rochau de que la política debe basarse en la realidad concreta y no en ideales abstractos sin fundamento en el poder. En este sentido, la Realpolitik se define como un enfoque que «prioriza la preservación del Estado y el avance de los intereses nacionales» por encima de cualquier principio moral o ideológico. Delcy ha comprendido que, para que el chavismo sobreviva, debe «incorporar a las más poderosas fuerzas sociales» —o en este caso, económicas y externas— dentro del balance del Estado.

 Delcy Rodríguez, sostuvo este miércoles una reunión de trabajo con una delegación de alto nivel enviada por el Gobierno de los Estados Unidos.

Sobrevivir a cualquier costo: El nuevo tablero petrolero

El cuerpo de las acciones de Rodríguez para mantenerse en el poder se evidencia en su política económica. La reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos es quizás el ejemplo más claro de este reciclaje estratégico. Esta ley no solo revierte gran parte de la estatización impuesta por Hugo Chávez, sino que abre las puertas a empresas privadas en áreas que fueron monopolio estatal durante medio siglo.

Esta decisión, calificada como una «ruptura radical», responde a la necesidad de obtener reconocimiento y estabilidad por parte de Washington. Según expertos, Rodríguez está «haciendo lo que quiere Trump en términos económicos» para evitar el colapso total. Sus acciones están orientadas hacia tres objetivos confesos: la paz del país, el rescate de las figuras capturadas y, fundamentalmente, la «preservación del poder político por parte de la revolución bolivariana». Aquí resuena de nuevo la esencia de la Realpolitik: entender las circunstancias históricas y actuar según las condiciones de la modernidad para no ser arrastrado por las fuerzas económicas.

El deshielo con Israel: Diplomacia en tiempos de catástrofe

Otro giro sorprendente en la gestión de Rodríguez ha sido el acercamiento con Israel. Tras los devastadores terremotos que asolaron Venezuela, la presidenta elogió públicamente la asistencia tecnológica israelí, rompiendo un tabú diplomático que databa de 2009. El uso de drones y expertos israelíes en suelo venezolano, con el permiso explícito de Rodríguez, sugiere un «deshielo» que busca diversificar sus apoyos internacionales y proyectar una imagen de apertura.

Este movimiento es la muestra mas palpable de como funciona la Realpolitik. Rodríguez parece creer que «la política es el arte de lo posible» y que las alianzas son herramientas tácticas para alcanzar objetivos específicos, desechables una vez que dejan de ser útiles. Al destacar la labor de Israel, Rodríguez utiliza un evento humanitario para recalibrar sus relaciones exteriores, demostrando una vez más que «las ideas sólo tienen importancia política cuando sirven a los intereses del poder estatal».

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¿Transición real o reciclaje estratégico?

La gran interrogante que rodea a Delcy Rodríguez es si su gobierno representa un cambio real o simplemente una mutación para la supervivencia. Hay analistas que coinciden en que ella «no encarna el cambio, pero lo administra». Su liderazgo está definido por la capacidad de navegar presiones cruzadas: el chavismo que busca no desaparecer y un Estados Unidos que busca estabilidad geopolítica.

Rodríguez y su entorno parecen estar «jugando a la supervivencia, no a la reforma». Al estilo de la doctrina alemana del siglo XIX, su enfoque rechaza los moralismos y se centra en un «cálculo sobrio de fuerzas». Mientras mantenga el control de las instituciones clave como la Fuerza Armada y el Tribunal Supremo, cualquier concesión al capitalismo estadounidense o apertura diplomática será vista no como una traición a sus raíces de izquierda, sino como el precio necesario para que el sistema no colapse. En última instancia, para Delcy Rodríguez, la Realpolitik es el escudo que garantiza que, a pesar de las intervenciones y las crisis, el poder permanezca en las mismas manos.

Redacción equipo DHH con ayuda de IA y diseño de imagen.

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