En un mundo donde la diplomacia parece haber perdido no solo el corazón, sino también la vergüenza, el reciente conflicto y posterior acuerdo de entendimiento relacionado con Irán ha dejado al descubierto una realidad cruda: la geopolítica actual ya no cuida las apariencias. Según el analista Manuel Cruz, hemos entrado en una era de «romper el medio fondo», donde la estrategia ha sido sustituida por la fuerza bruta y el ultimátum.

06/20/2026. Pero, más allá de los movimientos de tropas y las tensiones nucleares, la verdadera pregunta que sacude los cimientos del poder es: ¿quién ganó realmente esta guerra? La respuesta no se encuentra en el campo de batalla, sino en los balances financieros de quienes no dispararon un solo proyectil.
Los ganadores diplomáticos
En el tablero de ajedrez global, Pakistán surge como un ganador inesperado y paradójico. Actuando como el mediador principal para impedir que Irán adquiera armas nucleares, Pakistán —que posee armamento nuclear de forma no autorizada— ha logrado posicionarse como un «promotor de la paz», ganando un enorme capital en la opinión pública internacional.
Por otro lado, Rusia y China han capitalizado el desgaste de Occidente. Rusia logró mitigar sanciones económicas y generar ingresos significativos vendiendo sus productos durante el conflicto. China, por su parte, observa cómo la imagen de Estados Unidos se deteriora ante sus aliados de la OTAN y en el Medio Oriente, mientras el capital político interno de figuras como Donald Trump se desvanece.
La elite económica: Los verdaderos beneficiarios
El análisis de Cruz revela que la geopolítica es, en última instancia, un instrumento financiado por intereses económicos masivos. Estos son los sectores que se repartieron el botín:
- El cartel energético: En apenas tres meses, los 41 magnates más poderosos del sector energía incrementaron sus fortunas en 23,500 millones de dólares. Gigantes como Shell lideraron las ganancias con 6,900 millones, seguidos por TotalEnergies con 5,900 millones y British Petroleum (BP) con 3,200 millones.
- El oro de los fertilizantes: El precio de la Urea, el fertilizante más utilizado del mundo, se duplicó durante la crisis. Esto permitió que las tres empresas líderes del sector facturaran más de 1,000 millones de dólares adicionales en solo un trimestre.
- La banca de hierro: Los llamados «Seis Grandes» de Estados Unidos vivieron una época dorada. JP Morgan registró el segundo mejor trimestre de toda su historia (desde 1799), ganando 11,600 millones de dólares. En conjunto, estos bancos generaron beneficios superiores a los 67,000 millones de dólares.
- Los barones tecnológicos: El dato más escalofriante se produjo tras la firma del acuerdo de intención. En un solo día, los magnates de la tecnología ganaron 336,000 millones de dólares. Gracias al acceso a información privilegiada, supieron mover sus capitales hacia mercados de bajo riesgo justo antes de que los mercados reaccionaran al pacto.
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Mientras estas élites celebran beneficios históricos, el análisis concluye con una nota sombría para el ciudadano común. El costo de este juego de poder se traduce en ajustes fiscales globales y un incremento generalizado en el costo de vida. En la «nueva geopolítica», la renta y el beneficio de unos pocos se construyen sobre el sacrificio de los pueblos que, ajenos a las negociaciones de pasillo, terminan pagando los embates de una guerra que nunca pidieron.
Redacción equipo DHH sobre YouTube del analista Manuel Cruz
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