Bajo la narrativa de un supuesto «crecimiento económico», el Ejecutivo Nacional de Venezuela intenta justificar la fragilidad de un Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que hoy tocó techos de consumo no vistos en casi una década, al tiempo que ratifica la prohibición total de la minería de criptomonedas como «chivo expiatorio» de la crisis.

05/07/2026. En lo que parece ser un intento por adelantarse a los previsibles apagones y fallas en el suministro, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela emitió este jueves un comunicado oficial donde informa que la demanda eléctrica nacional alcanzó un «hito» de 15.579 Megavatios (MW). Según la versión oficial, esta cifra representa el consumo más alto registrado en los últimos nueve años, un dato que el oficialismo vincula directamente con las altas temperaturas y un impulso económico que, para muchos analistas, sigue sin reflejarse en la calidad de vida del ciudadano de a pie.
El retorno a 2017: ¿Crecimiento o falta de inversión?
La cifra de los 15.579 MW nos traslada a los niveles de consumo previos a la gran crisis de 2019. Sin embargo, para los expertos en materia energética, este «récord» no es necesariamente una medalla de éxito. Al contrario, evidencia un sistema que trabaja al límite de su capacidad instalada real (deteriorada tras años de desinversión) y que ahora se ve presionado por una ola de calor que obliga al uso intensivo de refrigeración.
El comunicado admite que el sistema está «notablemente afectado», pero vuelve a recaer en la retórica de las «sanciones y sobrecumplimientos» como el origen de todos los males, omitiendo la falta de mantenimiento preventivo y la fuga de personal técnico calificado que ha denunciado el sector académico durante años.
La minería digital: El enemigo público número uno
Uno de los puntos más álgidos del documento es la ratificación de la prohibición absoluta de la minería digital en todo el país. El Gobierno ha endurecido su discurso, prometiendo aplicar «todo el peso de la ley» a quienes realicen esta actividad de forma ilícita.
Esta medida es vista por críticos como una táctica de distracción. Al culpar a las granjas de criptomonedas por la inestabilidad del sistema, el Estado evade su responsabilidad en la modernización de la red de distribución. Se anuncia, además, un plan de supervisión estricta con los órganos de seguridad, lo que abre la puerta a una nueva ola de allanamientos y fiscalizaciones en un sector que alguna vez fue promovido por el propio Ejecutivo.
El Plan PRTSEN: ¿Otra promesa sobre el papel?
Como suele ocurrir ante las crisis de servicios públicos, el Gobierno anunció la convocatoria para el Plan de Recuperación y Transformación del Sistema Eléctrico Nacional (PRTSEN).
- Convocatoria nacional: Se invita a sectores privados, académicos e industriales.
- Objetivo: Presentar estrategias para fortalecer la generación a mediano y largo plazo.
Si bien la inclusión del sector académico y científico es un paso necesario, el historial de planes eléctricos en Venezuela —muchos de los cuales terminaron en proyectos inconclusos o presupuestos opacos— genera un escepticismo razonable. ¿Se escuchará realmente a los técnicos independientes o será una mesa de diálogo puramente política?

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Llamado al sector privado: La autogeneración como tabla de salvación
Finalmente, el comunicado hace un llamado urgente al sector privado para que haga un «uso responsable» de sus fuentes propias de generación. En términos simples, el Estado le pide a las empresas que asuman su propia carga eléctrica mediante plantas privadas para evitar que el sistema central colapse bajo el peso de la demanda actual y la proyectada para los próximos días.
El gobierno intenta vestir de «renacimiento» lo que operativamente parece una situación de emergencia. Al elevar la demanda a la categoría de «hito», buscan transformar una debilidad técnica en un indicador de dinamismo económico. No obstante, la prohibición de la minería y el ruego al sector privado para que use sus propias plantas revelan la verdadera fragilidad de un SEN que, según el propio comunicado, sigue golpeado y sin capacidad de maniobra frente a los fenómenos climáticos naturales.
Redacción Neco Perez para DHH.
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