La crisis política de Nicaragua no logró escalar a una reunión de cancilleres, a pesar de que el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) reconoció la gravedad del anuncio de Daniel Ortega sobre eliminar las elecciones. Una fuente cercana al organismo regional informó que se dejó pendiente la votación, después que Estados Unidos y sus aliados no lograron reunir los 18 votos para aprobar el proyecto de resolución.

08/05/2026. La sesión celebrada en Washington duró dos horas. Al evento asistió el coordinador de Ciudadanos por La Libertad, Juan Sebastián Chamorro. Durante la reunión, Estados Unidos y sus aliados presionaron para que se tomara una decisión colectiva con argumentos claros sobre la decisión antidemocrática de Ortega. Pero los representantes de México y Brasil, ambos liderados por gobiernos de izquierda, discreparon con elevar el tema a los cancilleres. Apostaron por la vía del diálogo, que ha resultado ineficaz en los últimos años de radicalización del orteguismo.
Como el proyecto no se votó, este podrá ser discutido en el futuro a petición de los estadounidenses o de los países copatrocinadores. «Diría que no es una derrota, pero sí un patinazo. Cuando uno hace la solicitud ante la OEA, uno sabe con cuántos votos puede contar. Uno no se lanza a ver si sale, uno hace la gestión diplomática previa», comentó la misma fuente a LA PRENSA.
Al menos 15 representantes de los países de la OEA intervinieron. Lo hizo también el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, y una delegada de la Unión Europea. Sin embargo, correspondió a Rosa María Payá, relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), explicar al principio de la sesión lo que ocurre en Nicaragua.
Payá denunció la situación las violaciones de derechos humanos, a partir del caso de una persona a la que el régimen le decretó la «muerte civil». Luego expuso una nación cruzada por el miedo, la falta de garantías y en el cual «uno de cada nueve nicaragüenses ha abandonado el país, una cifra superior a los años ochenta».
Según organismos de la sociedad civil, citados por Payá, hay al menos 40 presos políticos. «La muerte civil es uno de los riesgos extremos que pueden sufrir los nicaragüenses por decir lo que piensan. No es el único. La comisión ha venido documentando persistentes y graves violaciones a los derechos humanos en Nicaragua: Las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, la persecución religiosa, la violencia contra los pueblos indígenas y afrodescendientes. La represión política de la dictadura Ortega-Murillo ha instaurado el miedo en la ciudadanía. Los nicaragüenses viven en un régimen sin garantías ni libertades que intenta silenciarlos sistemáticamente», lamentó Payá.
EE. UU. pide acción colectiva contra dictadura cruel
La delegación estadounidense estuvo representada por Michael Kozak, alto funcionario del Departamento de Estado. Llamó a una «acción colectiva contra el asalto de la dictadura Murillo-Ortega a las libertades del pueblo de Nicaragua». En algún momento de su discurso, se preguntó cuánto más debería sufrir la población y le dijo a los nicaragüenses: «No nos hemos olvidado de ustedes».
«Ahora, en 2026, Ortega, Murillo y su círculo cada vez más íntimo se han convertido en aquello contra lo que originalmente lucharon: una dictadura cruel y venal que teme a los periodistas independientes, a las comunidades religiosas, a la sociedad civil, a los partidos políticos y, sobre todo, a la voluntad del pueblo nicaragüense expresada en elecciones libres y justas», dijo Kozak.
Aliados como Costa Rica manifestaron su compromiso porque haya elecciones libres en Nicaragua, pero también mostraron su preocupación por la presencia de tropas extranjeras en ese país. «Observamos con suma preocupación la presencia de fuerzas militares extranjeras en Nicaragua, así como la expansión de la minería ilegal transnacional en las zonas fronterizas. Esta actividad estrechamente relacionada al crimen organizado trasnacional», expresó la representante costarricense en la OEA.
La delegada de República Dominicana dijo que, frente a la gravedad de los acontecimientos, la comunidad internacional debía responder con los mecanismos establecidos.
Puedes leer:Washington multiplica sus «Ojos» en una Cuba al borde del abismo – dehablahispana.com
Honduras y El Salvador se callaron
Mónica Palencia, embajadora de Ecuador, explicó que lo ocurrido en Nicaragua exige pronunciamientos claros y dijo con claridad que estaban con el pueblo de Nicaragua. «La ausencia de procesos electorales libres compromete el ejercicio efectivo del derecho de la ciudadanía», dijo Guatemala. Otros vecinos de Nicaragua como El Salvador y Honduras guardaron silencio. En cambio, Panamá hizo un llamado a que no hubiese indiferencia y denunció que la declaración de Ortega, de eliminar las elecciones, contradice los principios esenciales de la democracia representativa.
Días antes de la reunión de la OEA, expertos como Michael Shifter expresaron que ha faltado voluntad a la comunidad internacional de adoptar medidas mas contundentes contra Ortega y Murillo.
Durante sus palabras, la representante de Canadá hizo un llamado a que «sigamos defendiendo la democracia», mientras reconocía la gravedad de la situación de Nicaragua. Uruguay reconoció también el problema y Argentina la describió como «una de las situaciones más graves de la región y tiende a profundizarse». Chile se mostró también preocupado y el secretario general de la OEA le dijo a las fuerzas democráticas nicaragüenses que podían seguir contando con la OEA.
Con información de laprensani.com
Más historias
Washington multiplica sus «Ojos» en una Cuba al borde del abismo
Cuba: apagones, crisis y protestas es lo que mas abunda en la isla
Para Marco Rubio Cuba es el «Caballo de Troya» del espionaje del Caribe